RAFAH- Uno a uno, los soldados se deslizaron por una estrecha entrada a un túnel en el sur de Gaza. En un oscuro pasillo, algunos inclinaron la cabeza para evitar golpearse con el techo, mientras avanzaban con cuidado, caminando sobre o alrededor de concreto irregular, botellas de plástico aplastadas y colchones desgastados.
El lunes, el ejército de Israel llevó a periodistas a Rafah, la ciudad en el punto más al sur de Gaza que las tropas tomaron el año pasado y arrasaron casi por completo, mientras el alto el fuego de dos meses entre Israel y Hamás alcanza un punto crítico. Israel ha prohibido que los periodistas internacionales entren en Gaza desde que comenzó la guerra hace más de dos años, excepto en raras y breves visitas supervisadas por el Ejército, como esta.
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Los soldados escoltaron a los periodistas dentro de un túnel, que según dijeron, era una de las rutas subterráneas más importantes y complejas de Hamás, la cual unía distintas ciudades del territorio en conflicto y era utilizada por los principales comandantes del grupo armado. Israel dijo que Hamás había mantenido el cuerpo de un rehén en el pasaje subterráneo: Hadar Goldin, un soldado de 23 años asesinado en Gaza hace más de una década y cuyos restos habían sido retenidos allí.

