Durante las temporadas de calor, el aire acondicionado se convierte en uno de los aparatos más utilizados en hogares, oficinas y comercios. Sin embargo, también figura entre los equipos que más energía eléctrica consumen, especialmente cuando se configura a temperaturas demasiado bajas.
Especialistas en eficiencia energética coinciden en que muchos usuarios creen erróneamente que programar el equipo a 16 o 18 grados Celsius permitirá enfriar una habitación más rápido. En realidad, el sistema trabaja prácticamente con la misma intensidad hasta alcanzar la temperatura establecida, por lo que fijarla demasiado baja solo prolonga su funcionamiento y aumenta el gasto de electricidad.

