Cuando se nos plantea cómo pensar en los beneficios del deporte, casi automáticamente se nos viene a la cabeza un niño que corre, nada o juega futbol. Sin embargo, la pregunta que ha intrigado durante años a los psicólogos es otra: ¿por qué también hay personas que disfrutan tanto de ver deportes? ¿Qué ocurre en el cerebro de un niño cuando está animando a su equipo favorito, alegrándose por un gol o disfrutando de un partido con su familia?
Un artículo reciente publicado por la revista TIME responde a esta pregunta y presenta una conclusión interesante: el deporte no sólo activa el cuerpo cuando lo practicamos, sino también el bienestar y el sentido de pertenencia cuando se vive como un hecho social. Helen Keyes, psicóloga de la Universidad Anglia Ruskin, comenzó a investigar este fenómeno tras preguntarse qué hacía que millones de personas dedicaran tiempo, recursos económicos y emociones a seguir competiciones deportivas. Sus hallazgos muestran que disfrutar de un evento deportivo o compartir la afición por un equipo puede propiciar un incremento del bienestar psicológico, disminuir la sensación de soledad y repercutir positivamente en las relaciones sociales.

