
Las semillas de calabaza, también conocidas como pepitas, son uno de esos alimentos que destacan por su tamaño discreto y su alto valor nutricional. En los últimos años, su consumo se ha extendido en distintas culturas gracias a la evidencia científica que respalda sus beneficios para la salud. Incorporarlas de forma regular a la alimentación puede fortalecer el sistema inmunitario, favorecer la salud cardiovascular, mejorar la digestión y apoyar funciones metabólicas esenciales.
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Su riqueza nutricional se explica por la combinación de minerales clave, proteínas de alta calidad, grasas insaturadas y antioxidantes. Entre sus componentes más destacados se encuentra el magnesio, un mineral fundamental para la función muscular y nerviosa, el control del azúcar en sangre y la regulación del ritmo cardíaco. Instituciones como Cleveland Clinic y la Universidad de Harvard señalan que el magnesio participa en más de 600 reacciones químicas del organismo.