Este mundial lo estoy viviendo de una manera diferente. Las banderas ya no aparecen únicamente en los partidos, hoy esas banderas tienen rostro, voz y personalidad. Lo que antes eran puntos en un mapa, hoy son personas con las que comparto objetivos, responsabilidades y retos.
El pasado jueves me reuní con mis amigos del trabajo para ver el partido de México vs Corea del Sur, y es que después de gritar eufóricamente “gol”, me quedé pensando en algo que me resultó curioso. Claro que el marcador importaba, pero me llamó más la atención la naturalidad de estar viendo un partido entre dos países que forman parte de mi rutina laboral.
Actualmente trabajo en el área comercial de una de las industrias con mayor potencial y demanda en la región sureste de nuestro estado: la industria automotriz, específicamente en una empresa coreana. Durante mi jornada laboral colaboro con personas no solo de mi país, sino también con profesionales de Asia, Estados Unidos y Europa, quienes se encuentran a la distancia de un correo electrónico o un mensaje en Teams.
A mis 21 años no dimensioné que la globalización no solo se quedaría en ese concepto académico, sino algo que vivo todos los días. Trabajar en este entorno me ha enseñado a adaptarme, escuchar y comprender perspectivas diferentes con un mismo objetivo.
Aunque no todo es color de rosa, trabajar en una industria tan globalizada representa un gran reto, los tiempos son exigentes y la innovación avanza constantemente a la par que las nuevas tecnologías se desarrollan. Donde las decisiones de un país pueden afectar a un continente entero, y que el estar informados con lo que pasa en el mundo es un punto clave para tener un plan de acción.
Además, históricamente ha sido un sector con una gran presencia masculina. Aunque esto está cambiando, sigue existiendo el desafío de lograr una participación más equilibrada, ya que, de acuerdo con la más reciente Encuesta Anual de la Industria Manufacturera del INEGI, el 37 % de los empleos en esta actividad económica son ocupados por mujeres.
Asimismo, la participación de las y los jóvenes en el mercado laboral formal representa entre el 16 % y el 18 %. El sector automotriz es una de las principales actividades económicas en las que se concentran, según datos del INEGI publicados con motivo del Día Internacional de la Juventud 2024.
Esa cifra representa la oportunidad de ser parte de la generación de mujeres que ve la industria desde un punto cercano y que construye activamente un camino más equilibrado para el presente y las nuevas generaciones.
Hoy entiendo que el mundial no solo se juega en la cancha, también se vive en la forma en la que interactuamos con la multiculturalidad todos los días, en mi caso, desde la perspectiva de la industria automotriz, que ya es parte de mi día a día.
Y desde ahí, como mujer, joven y profesionista, también soy parte del cambio y del crecimiento de este entorno global.

