Los líderes políticos son de carne y hueso, y por lo tanto, están sujetos a fuertes presiones que ponen a prueba su capacidad mental y física para gobernar. Frente a esta realidad, han tratado de mantener a raya el dañino estrés. Veamos algunos ejemplos.
A mediados del siglo XIX, el Primer Ministro inglés William Gladstone desfogaba las tensiones cortando árboles, actividad que alternaba con excursiones al bosque.

