NosotrAs: Aprender también es una forma de liderar

Durante mucho tiempo pensé que debía elegir una sola versión de mí: chef, nutrióloga, docente o emprendedora. Con el tiempo entendí que mi mayor fortaleza nunca fue especializarme en un solo camino, sino atreverme a aprender de todos.

Cocinar me enseñó disciplina y creatividad. Emprender me mostró que la pasión no basta para sostener un proyecto: también hay que aprender a administrar, vender, negociar, cobrar lo justo y tomar decisiones difíciles. La mente emprendedora nunca se va; simplemente encuentra nuevas formas de construir.

La docencia cambió mi manera de entender el conocimiento. Creía que iba a enseñar, pero fueron mis estudiantes quienes me obligaron a prepararme mejor, a cuestionar mis propias ideas y a recordar que una buena profesora nunca deja de ser alumna. Enseñar también es aceptar que siempre habrá algo más por aprender.

Hoy, desde un puesto de liderazgo, observo otra realidad. Detrás de un permiso o una falta muchas veces hay una madre intentando conciliar dos jornadas: la laboral y la de cuidados. Liderar me ha enseñado que los resultados importan, pero las personas también. Según la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados, las mujeres en México destinan muchas más horas al trabajo de cuidados no remunerado que los hombres (INEGI, 2023). Esa diferencia también condiciona las oportunidades para crecer profesionalmente.

En una ocasión me dijeron que un puesto requería “más presencia” y que un hombre la proyectaría de forma natural. No cuestionaron mi preparación; cuestionaron, sin decirlo, quién podía ocupar el espacio de liderazgo. Entendí que muchas mujeres no solo trabajamos para demostrar nuestras capacidades, sino para desafiar expectativas que siguen presentes.

Durante años me avergonzó no tener un camino lineal. Hoy sé que cada etapa amplió mi mirada. La ciencia me enseñó a investigar antes de creer, a observar antes de juzgar y a desarrollar pensamiento crítico, una herramienta que también transforma la forma en que enseñamos, emprendemos y dirigimos personas.

Siempre se vale volver a empezar. No porque hayamos fracasado, sino porque cada experiencia nos convierte en una versión más preparada de nosotras mismas. Mi historia no es la de una mujer que lo ha hecho todo; es la de una mujer que nunca ha dejado de aprender. Y quizá ahí, en esa decisión de seguir aprendiendo, también habita una forma de liderazgo.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí