No se sabe con claridad cuál es la mayor amenaza que enfrenta el país. Si es el crimen organizado, el arribo de Trump o la complacencia social por el estado de cosas. Lo peor de todo es que los tres problemas se entreveran para hacer del futuro un gran problema porque se han debilitado o eliminado las instituciones; las libertades acusan una merma, especialmente la de expresión por la autocensura; la oposición está en su más bajo nivel, y los factores de poder incapaces para contener el abuso o los excesos de poder. La resultante es que los problemas de siempre persisten como es la impunidad y la desigualdad, a los que se agregan la violencia en todas sus expresiones.
