Todo estaba listo. La emoción podía sentirse en el aire. Llegar al Museo del Desierto representaba apenas el inicio de una memorable noche rodeada de música, buena compañía y un recorrido por sus pabellones como parte de la quinta edición del MUDE After Dark.
La cálida bienvenida del personal, junto con el hermoso atardecer que poco a poco dio paso al anochecer, fueron las primeras señales de que sería una velada armoniosa, en la que se fusionaron la música y el gusto por los dinosaurios y su historia en el Museo del Desierto.
El primer pabellón, además de ser la cara visible y sonriente del recinto, fue el espacio donde no dejaron de tomarse fotografías: selfies, videos entre los asistentes y quienes aprovecharon los espejos para dar los últimos retoques a su look antes de su cita con los diversos “dinos” del museo.

