A un año de la huida de Bashar al Assad, Siria tiene problemas para cerrar heridas

SIRIA- Hace un año, Mohammad Marwan salió a trompicones, descalzo y aturdido, de la notoria prisión de Saydnaya a las afueras de Damasco, cuando las fuerzas rebeldes que avanzaban hacia la capital abrieron sus puertas para liberar a los prisioneros.

Arrestado en 2018 por huir del servicio militar obligatorio, el padre de tres hijos pasó por otras cuatro cárceles antes de llegar a Saydnaya, un extenso complejo al norte de Damasco que se convirtió en sinónimo de algunas de las peores atrocidades cometidas bajo el gobierno del ahora derrocado expresidente Bashar al Assad.

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Recordó cómo los guardias esperaban para recibir a los nuevos prisioneros con una serie de golpizas y descargas eléctricas. “Decían: ‘No tienes derechos aquí, y no llamaremos a una ambulancia a menos que tengamos un cadáver’”, expresó Marwan.

Su regreso a casa el 8 de diciembre de 2024, a una casa llena de familiares y amigos en su aldea en la provincia de Homs, fue alegre.

Pero en el año transcurrido desde entonces ha tenido problemas para superar los efectos físicos y psicológicos de sus seis años de encarcelamiento. Sufría de dolor en el pecho y dificultad para respirar, que resultaron ser consecuencia de la tuberculosis. Tenía una ansiedad paralizante y dificultad para dormir.

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