NUEVA YORK- La caída del presidente de Siria, Bashar al Asad, ha humillado a su principal patrocinador, Rusia, y ha puesto de manifiesto los límites del poder militar y la influencia mundial del Kremlin.
NUEVA YORK- La caída del presidente de Siria, Bashar al Asad, ha humillado a su principal patrocinador, Rusia, y ha puesto de manifiesto los límites del poder militar y la influencia mundial del Kremlin.