En otras circunstancias, a la presidenta Sheinbaum debieran divertirle las recurrentes especulaciones en medios en lugar de enojarse y especialmente sobrerreaccionar. No hay espacio para el humor por la cuestión de veracidad, de las implicaciones que tiene la sospecha y el grave deterioro de la relación con EU. Los medios independientes son compañeros incómodos de viaje del poder y aportan más de lo que afectan, pero se requiere espíritu y carácter para el temple y la llamada cabeza fría. Cuando la situación es crítica hasta la verdad incomoda y mucho.
La presidenta se ha apropiado del espacio partidista. Se entiende que ocurra con las fracciones parlamentarias, pero es un exceso con la dirigencia. Enviar a dos mujeres de su gabinete a Morena revela preocupación, pero ha sido la propia mandataria el origen de los problemas. Ejemplo, un error monumental que Pablo Gómez procesara la iniciativa de reforma constitucional y todavía más dejar que Luisa María Alcalde la tomara contra el PVEM y PT.

