
La idea suena atractiva: aprender un nuevo idioma como una forma de proteger el cerebro y retrasar la demencia. No es casualidad que muchas personas se inscriban en clases de francés, inglés o italiano después de los 50 con la esperanza de mantener la mente joven. Pero, ¿qué dice realmente la ciencia? ¿Hablar otra lengua puede evitar la demencia o, al menos, retrasar su aparición?
TE PUEDE INTERESAR: Nueve hábitos para una mente más sana en 2026
Las investigaciones sobre bilingüismo y envejecimiento cognitivo han mostrado resultados interesantes, aunque más matizados, de lo que suele difundirse. Diversos estudios sugieren que las personas bilingües tienden a desarrollar síntomas de demencia varios años más tarde que quienes solo hablan un idioma. Sin embargo, la mayoría de estos trabajos se ha realizado en personas que usaron dos lenguas de forma regular desde etapas tempranas o medias de la vida, no en quienes comenzaron a aprenderlas ya en la vejez.


