Tomar vitaminas se ha convertido en una práctica común para millones de personas que buscan fortalecer sus defensas, aumentar la energía o prevenir enfermedades. En farmacias, tiendas especializadas y plataformas digitales existe una amplia variedad de productos que prometen mejorar la salud con solo incorporar una cápsula diaria.
Sin embargo, la realidad es más compleja. La evidencia científica señala que, para la mayoría de las personas sanas con una alimentación equilibrada, los suplementos vitamínicos no representan un beneficio adicional significativo.

