
El colágeno es una de las proteínas más importantes del organismo. Gracias a él, la piel se mantiene firme, elástica y con un aspecto saludable. Sin embargo, con el paso de los años su producción disminuye de forma natural, lo que se traduce en flacidez, arrugas y pérdida de luminosidad. Aunque existen suplementos comerciales para compensar esta pérdida, también hay alternativas naturales que ayudan a preservar el colágeno y favorecer su correcta absorción, y una de las más accesibles es el consumo de infusiones.
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Entre ellas destaca el té blanco, conocido popularmente como el “té de la juventud”. Esta bebida milenaria se ha ganado ese apodo por su alta concentración de antioxidantes y compuestos bioactivos que protegen la piel desde el interior. A diferencia de otros tés, el té blanco se elabora a partir de los brotes más jóvenes de la planta Camellia sinensis, lo que permite conservar intactas muchas de sus propiedades.


