La Presidenta habló puras chuladas de los números para rescatar a Pemex del hoyo en que se halla hundido, encontrando la salvación en una serie o cadena de dígitos, y asombroso vehículo financiero, para nunca jamás requerir de la ayuda de la Secretaría de Hacienda, y con sus propias manos trabajará a marchas forzadas la Petrolera, para que vuelva a ser de todos los mexicanos, y ya con esta loable resurrección dada a conocer por su salvadora Claudia, todo es dicha, alegría y felicidad, por tan raras, disculpen, “claras” cuentas.
