
La noche del sábado de la NFL representó un respiro tardío para los Ravens de Baltimore, que vencieron 41-24 a los Packers de Green Bay en un partido que mantuvo con vida, al menos por un día más, sus aspiraciones de postemporada. Sin Lamar Jackson, lesionado, el equipo apostó por un plan sencillo y efectivo que terminó por marcar la diferencia.
La temporada de Baltimore ha estado lejos de cumplir con las expectativas. Arrancó señalada como una de las principales candidatas al Super Bowl, pero las lesiones y la falta de continuidad llevaron al equipo a un récord de 7-8 antes del duelo del sábado. Una derrota los habría dejado fuera de la contienda, por lo que el margen de error era mínimo.
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