He escuchado en el ambiente teatral ambos puntos de vista. Hay quien considera al teatro como una especie de terapia, mientras que en ambientes educativos y profesionales un actor puede ser reprimido precisamente por utilizar al teatro como tal. Vemos psicólogos y terapeutas que usan herramientas teatrales para tratar pacientes; vemos, también, artistas que evaden tratamientos de terapia psicológica – que a veces pueden ser muy necesarios – argumentando que su manera de sanar es el arte. ¿Puede o no el teatro ser considerado terapia?
