Durante años, jubilarse antes de los 65 años significó para muchos trabajadores mexicanos aceptar una reducción considerable en sus ingresos. La idea de retirarse anticipadamente casi siempre estaba ligada a recibir menos dinero cada mes, aun después de décadas de trabajo formal.
Sin embargo, el panorama comenzó a cambiar tras la implementación del Fondo de Pensiones para el Bienestar, un mecanismo que busca complementar las pensiones de ciertos trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) bajo el esquema de cuentas individuales.

