NosotrAs: El trabajo también necesita cuidados

El Día del Trabajo llega cada año con palabras grandes sobre esfuerzo, productividad y crecimiento. Y sí, todo eso importa, pero hay algo que sigue quedándose fuera de la conversación pública (o se menciona poquito y rápido): la experiencia de las mujeres que maternan y crían mientras intentan sostener un proyecto profesional.

Para muchas, el día empieza antes de cualquier junta y termina cuando todo el mundo ya se desconectó. Hay una carga que no aparece en los organigramas (cuidado, gestión emocional, organización del hogar, atención constante). Luego viene el momento de entrar al trabajo formal como si esa otra jornada no existiera.

En México, las mujeres enfrentan una “doble jornada” al dedicar un promedio de 39.7 horas semanales al trabajo no remunerado (doméstico y de cuidados), el doble que los hombres, quienes dedican 18.2 horas, según la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (INEGI). No es percepción, es una realidad medible que marca cómo se vive el trabajo.

En ese escenario, hablar de oportunidades iguales se queda en el papel. En el día a día, las condiciones no son las mismas y mientras la maternidad siga tratándose como un asunto individual que cada quien resuelve como puede, lo que tenemos es desigualdad sistematizada.

El Día del Trabajo también puede ser un momento para hablar de corresponsabilidad (de las empresas, de los equipos, de las políticas públicas). La crianza forma parte de la vida y necesita estar contemplada en cómo diseñamos el trabajo.

Aquí es donde el tema se vuelve concreto; no alcanzan los mensajes inspiradores, se necesitan decisiones claras: esquemas de flexibilidad que sí funcionen, licencias de maternidad y paternidad suficientes, procesos de regreso acompañados, espacios de cuidado accesibles y presupuesto. Porque cuando no hay recursos asignados, las intenciones no sirven.

También hay una conversación urgente sobre sostenibilidad (no solo la ambiental, también la de la vida cotidiana). Las empresas dicen ser sostenibles, pero eso también implica preguntarse si sus colaboradoras pueden sostener su día a día sin desgastarse al límite. El equilibrio entre empleo, cuidados y bienestar personal no debería depender de la resistencia individual, sino del diseño del trabajo. Si la vida no es sostenible, el trabajo tampoco lo es.

Integrar estas medidas no es un “apoyo especial”, es diseñar espacios laborales donde el talento no tenga que elegir entre crecer o cuidar, donde las trayectorias no se frenen por una etapa que sostiene a toda la sociedad.

Y decirlo en voz alta (esto no es solo un tema de mujeres). Tiene que ver con cómo entendemos el trabajo y el valor del cuidado.

Feliz Día del Trabajo de parte de MARA Espacios Seguros, que cada empleo en nuestro país sea un espacio donde las personas puedan desarrollarse y vivir plenamente.

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