
NUEVA YORK- Puede que el Black Friday ya no sea la bacanal de compras de años pasados, cuando la promesa de ofertas únicas hacía que la gente dejara las mesas de Acción de Gracias para ir a los centros comerciales, donde algunos clientes se peleaban a puñetazos por juguetes o televisores. Pero el evento todavía tiene suficientes entusiastas como para convertirlo en el día de compras más grande en Estados Unidos.


