Muchas veces la vida resta y asusta

Les platico:

– Miedo.

– Amor.

– Muerte.

Estas son las emociones más fuertes. Arre con ellas? Arre!

MIEDO:

– Si no lo buscas, cuando aparece puede aniquilarte.

– En cambio, si forma parte de tus decisiones y lo afrontas conscientemente, resulta excitante.

AMOR:

– El verdadero es vinculante, empático, y la ausencia de estas dos características sintomatiza esquizofrenia: incapacidad de comprender las emociones de los demás.

– Anoche, en la misa con que le dijimos adiós a un amigo entrañable, escuché al sacerdote decir que el amor debe ser afectivo y efectivo:

Afectivo, porque debe abrazar, besar.

Efectivo, porque debe llamar, mostrarse, escuchar, estar, perdurar.

– El amor no es repetir a todas horas el clásico “cuídate”.

– El amor es cuidar al otro sin tener que repetir a todas horas, por todo y en todo, el trillado y falso “cuídate”.

MUERTE:

– Es confortable, predecible e inevitable.

– Su sola mención inspira intimidad.

– Con ella no tenemos ningún control.

– En ella sucumbe hasta el más mandón, mamón y controlador.

VIDA:

– Está llena de accidentes fonéticos, benéficos, maléficos, patéticos.

– No soy de buscar nuevos vínculos; más bien de averiguar si los que tengo, realmente lo son y los que no, dejarlos ir.

CAJÓN DESASTRE:

– Mi amigo “El Percherón” me desea suerte siempre que nos despedimos.

– Yo a él no, porque si le va “demasiado bien”, no es por suerte.

– Anoche, en la misa, me despedí de mi querido amigo Andrés Castro Torres. No le desee suerte porque a donde fue tampoco la necesita.

– Le sigo escribiendo, como lo hago ahora.

– Murió por un accidente de la vida de los que menciono aquí arriba.

– Me duele su partida. Lo extraño mucho. Así se lo dije a Bety, porque lo que uno siente, hay que decirlo…

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