MONCLOVA, COAH.- La consigna “no den dinero a niños en cruceros” no es un llamado a la indiferencia, sino una advertencia frente a una problemática social profunda: la explotación infantil ligada a redes que utilizan a menores para obtener ingresos en la vía pública.
En Monclova, la Procuraduría de los Niños, las Niñas y la Familia (PRONNIF) retomó en plena temporada navideña esta postura ante el incremento de niñas y niños malabaristas en cruceros del primer cuadro de la ciudad y en bulevares de alta circulación.
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Martha Herrera, titular de la PRONNIF en Monclova, explicó que la presencia constante de menores realizando malabares o pidiendo dinero en vialidades como Carranza, frente a la Presidencia Municipal, así como en los bulevares Pape, Madero y Juárez, expone a los niños a riesgos viales y a jornadas impropias para su edad.
Subrayó que darles dinero refuerza esta práctica y dificulta su erradicación.
La funcionaria reconoció que el acercamiento con estas familias resulta complejo, ya que muchas no cuentan con un domicilio fijo y suelen desplazarse al detectar la presencia de autoridades.
En su mayoría, provienen de comunidades indígenas de estados como Chiapas y Oaxaca, y llegan de forma temporal atraídas por el mayor flujo económico de diciembre.

