NUEVA YORK- Mientras el presidente Trump gira bruscamente hacia Rusia, trastocando generaciones de política exterior estadounidense, también desafía a los miembros de su propio partido en el Congreso, muchos de los cuales han pasado su carrera defendiendo una postura de mano dura contra Moscú y un fuerte respaldo a los aliados en Europa que se enfrentan a sus amenazas más inmediatas.
