
El Manchester United inició una nueva etapa sin Ruben Amorim con un empate 2-2 ante el Burnley en Turf Moor, en un partido que volvió a dejar señales de irregularidad para el conjunto de Old Trafford. El rival llegaba sin triunfos en la Premier League desde octubre y ubicado en la parte baja de la tabla, pero aun así logró rescatar un punto frente a un United que tuvo control del juego en varios tramos y no supo sostener la ventaja.
El encuentro comenzó cuesta arriba para los visitantes. Burnley, con pocas llegadas pero bien aprovechadas, abrió el marcador al minuto 13 tras una acción por la banda izquierda. Bashir Humphreys envió un centro que desvió Ayden Heaven, lo suficiente para descolocar a la defensa y sorprender al arquero con un balón que terminó en el segundo poste.
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A partir de ese momento, el United asumió la iniciativa. La posesión y las llegadas se acumularon, pero el empate no llegó antes del descanso. Burnley resistió con una intervención sobre la línea y varias atajadas de Martin Dubravka, mientras Benjamin Sesko falló un par de oportunidades claras. Además, un gol de Lisandro Martínez fue anulado tras una falta señalada en un tiro de esquina, en una jugada polémica por los forcejeos dentro del área.


