
La historia de Saltillo no puede entenderse sin la llegada de los tlaxcaltecas en 1591. En medio de la Guerra Chichimeca y del fracaso de los primeros asentamientos españoles, fueron 71 familias indígenas quienes salvaron la región del abandono.
Con sus conocimientos agrícolas, su organización comunal y su lealtad a la Corona, fundaron San Esteban de la Nueva Tlaxcala, un pueblo autónomo cuya labor transformó para siempre el norte de la Nueva España y dejó un legado que aún respira en las tradiciones, los apellidos y las calles de la ciudad.
LA GRAN CHICHIMECA
La región conocida como la Gran Chichimeca se extendía desde el actual estado de Querétaro hasta los territorios de Coahuila y más allá. Los pueblos seminómadas que habitaban estas tierras eran cuachichiles y nacaguas, quienes resistieron la invasión española.
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La Guerra Chichimeca duró cerca de cuarenta años. Los ataques constantes hacían imposible que las poblaciones crecieran o que prosperara la agricultura. Las colonias solían despoblarse al poco tiempo de fundarse.
EL PRIMER ASENTAMIENTO
Catorce años después de la fundación, la villa de Santiago del Saltillo seguía siendo poco más que un campamento: casas de adobe, donde los colonos vivían agrupados, armados las 24 horas.
Para 1591, la situación era desesperada. Los ataques no daban tregua, las familias huían y Santiago del Saltillo estaba al borde de convertirse en un pueblo fantasma. Era momento de intentar otra estrategia: la colonización planificada con aliados indígenas de confianza.
En los primeros días de julio de 1591, 71 familias indígenas, aproximadamente 245 personas, iniciaron una travesía que cambiaría para siempre el destino del norte de la Nueva España. En el grupo iban 16 hombres solteros; todos eran tlaxcaltecas.
Caminaron durante dos meses, atravesando más de 900 kilómetros desde San Esteban Tizatlán hasta las áridas tierras del norte. Llevaban consigo semillas de maíz, frijol, magueyes, calabaza y chile; herramientas y lo más valioso: el conocimiento ancestral de la agricultura que habían perfeccionado durante siglos.
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Atravesaron montañas, el altiplano, desiertos y territorios hostiles. A principios de septiembre, divisaron el valle donde se asentaba la pequeña villa española de Santiago del Saltillo. El 13 de septiembre de 1591, Francisco de Urdiñola les dio posesión formal de sus tierras.
SOLUCIÓN TLAXCALTECA
La Corona española y el virrey Luis de Velasco II diseñaron un plan para trasladar familias tlaxcaltecas del centro de México hacia el norte, con el fin de fundar colonias sedentarias y agrícolas. Estas comunidades servirían de ejemplo para los pueblos nómadas, demostrando las ventajas de la vida sedentaria y la agricultura organizada.
Los tlaxcaltecas, aliados de la Corona desde la conquista de Tenochtitlán, eran cristianos devotos, agricultores expertos y guerreros experimentados. Habían demostrado su lealtad durante la conquista de México-Tenochtitlán.
LAS CAPITULACIONES
A cambio de su servicio como colonizadores, los tlaxcaltecas negociaron privilegios extraordinarios que quedaron plasmados en las Capitulaciones de 1591. Este documento destaca las prerrogativas negociadas por los tlaxcaltecas.


