
*En 1840, después de una batalla legal que duró casi un año, el joven Robert Schumann (30) se casó con Clara Wieck (21), hija del pianista, compositor y pedagogo de la música, Friedrich Wieck (1785-1873). Éste se opuso férreamente a la unión de su hija Clara con el pretendiente al que el profesor Wieck consideraba un alcohólico e inestable, razones que esgrimió en los tribunales para impedir el matrimonio. Finalmente, los tribunales autorizaron la boda entre los amorosos músicos. Ese año, 1840, Schumann se volcó en el Lied y la poesía. Compuso más de 130 lieder en dicho lapso. El gozo y alivio de casarse con su amada estimularon su creatividad. Como regalo de bodas, Robert le compuso a Clara el ciclo de canciones Myrthen (Mirtos), con textos de Rückert, Goethe, Heine, Burns, Byron, entre otros poetas que Schumann leía con devoción. En la tradición alemana, el mirto es la flor que se usaba para las coronas de las novias. De manera que Schumann estaba “coronando” musicalmente a su esposa. Ese año no compuso más que eso, canciones de amor.
*Gustav Mahler (1860-1911), se casó con la mujer más codiciada en el círculo intelectual vienés de finales del siglo 19, Alma Schindler (1879-1964). La unión matrimonial (1902) solo duró 9 años. Terminó con la muerte de Mahler, en 1911. Al casarse, Gustav tenía 41 años y Alma, 22, sí, 19 años de diferencia. La unión representó años de una intensidad emocional y creatividad abrumadora para Mahler. Un año antes de la boda, en 1901, Mahler empezó a componer el Adagietto, el cuarto movimiento de su Quinta Sinfonía. La historia de la creación de esta pieza se relaciona con algunos incidentes en el verano de ese año, durante una estancia en su casa de campo en Maiernigg, y justo después de sobrevivir a una hemorragia intestinal severa a principios de 1901. Hacia finales del año conoció a Alma en una cena en la que estuvieron varios intelectuales y artistas vieneses. Después de una discusión acalorada en medio de la reunión entre Gustav y Alma, debatiendo sobre un ballet en la Ópera de Viena (de la que Mahler era su flamante director), aquel quedó prendado de la inteligencia y belleza de la joven intelectual. Mahler, en un arrebato de pasión creativa, merced al flechazo de Alma, empezó a componer el celebérrimo Adagietto, y terminó ofreciéndoselo a Alma como una muestra genuina de sus sentimientos y una propuesta de matrimonio musical.
*Oskar Kokoschka (1886-1980), y Alma Mahler (1879-1964), protagonizaron uno de los amores más estrambóticos y extraños del siglo pasado; la relación dio origen a una de las obras maestras de Kokoschka: Die Windsbraut (“La novia del viento”), pintado entre 1913 y 1914. Un año después de la muerte de Gustav Mahler en 1911, Alma conoce a Oskar en abril de 1912, en Viena. El encuentro tuvo lugar en la casa del pintor Carl Moll, el padrastro de Alma, quien invita a Kokoschka para que realice un retrato de su hijastra. Así nace uno de los romances más destructivos y conflictivos de la historia del arte. Se produce el inevitable flechazo entre ambos; la relación se torna tan obsesiva a los pocos días de conocerse- y después de que Alma posara para Oskar- que se encierran por largas horas en el estudio; en ese trance amatorio empieza a bullir en la mente de Oskar la imagen de La novia del viento. La relación duró tres años y terminó por la combinación tóxica de los celos corrosivos de parte de Kokoschka y su paranoia por la sombra de Mahler. En el cuadro están dos amantes abrazados (Oskar y Alma) que flotan en un espacio indefinido que parece una barca o un lecho de nubes y escombros: Alma representaba para Oskar una fuerza de la naturaleza. El lienzo también revela la tensión en el hombre, que permanece con los ojos abiertos y las manos crispadas, mientras la mujer duerme. Kokoschka admite su papel de vigilante angustiado, mientras ella duerme. Él debe luchar contra los fantasmas de sus celos y el miedo latente de que ella se marche al despertar.
CODA
“La amo tanto que me consume, pero ella es un sueño del que yo soy el único prisionero”. Oskar Kokoschka.


