En el Génesis de la Biblia nunca se menciona una manzana, como erróneamente marca la tradición. Cuando Dios habló del árbol prohibido para Adán y Eva en el paraíso, se refirió al “árbol de la ciencia del bien y del mal”. Luego, la serpiente tentó a Eva, ella probó el fruto y lo compartió con Adán. El resto es historia.

