En el olimpo del fútbol mundial, el nombre de Lionel Messi se pronuncia con una mezcla de respeto y devoción casi religiosa. Sin embargo, mucho antes de los ocho Balones de Oro y la gloria en Qatar, existió un joven rosarino de timidez casi patológica que intentaba navegar las aguas de la fama temprana.
Recientemente, el algoritmo de la nostalgia —o de la justicia poética— rescató un clip de apenas 30 segundos del programa No hay 2 sin 3, emitido en 2005, donde la “Pulga” se ve envuelta en una situación que hoy, con los lentes de la sensibilidad actual, resulta sencillamente intolerable.
