Es ese tiempo del año en que recordamos a los que no tienen lo que algunos sí tenemos. Parece cliché, y muchos dirán que hacemos mal en solo recordar una vez al año. Creo que en realidad quienes recuerdan lo hacen siempre y quienes no, pues no. El día de ayer llamó la atención una publicación de una maestra, la carta a Santa Claus de un alumno de ella, niño que vive en un nivel de carencia y que pedía a Santa unos tenis y la opción de poder llegar a la escuela para seguir estudiando y avanzando en la vida.
