
Dios siempre va a estar de moda. Hablar de Dios siempre será edificante y motivo de controversia. Dios siempre va a ser motivo de atención por un solo motivo: lo necesitamos, lo buscamos… hablamos de él. Lo convocamos. En esta saga de columnas mi fe (en minúsculas, es intrascendente si la escribo en mayúsculas. ¿Qué cambia? Absolutamente nada. Si algo cambia y hay más poder religioso con mayúsculas que minúsculas, pues tendrá su respuesta. Mi fe es como mi vida terrena: a ratos es de hierro; a ratos, volátil y rota; pero al final del túnel: fe.
Y esto era la idea de hablar de Dios en esta columna y saga señor lector, hablar de un Dios vivo el cual está presente en la literatura, en la vida cotidiana, en la política, en la sociedad, en la historia, en los migrantes, en los suicidios, en las adolescentes embarazadas que no ven futuro en su vida, en la corrupción galopante de los políticos.


