En el mejor de los casos, mis hijos no bailarán a mi son, sino que compondrán una pieza que narre su propia vida

“Yo quiero que mis hijos piensen…” “No quiero que crean…” “Quiero que se comporten así…” “No quiero que sean…”

Escucho a los padres de familia hablar de esta manera constantemente. Y mientras estemos en el tema de las reglas de la casa y el comportamiento en comunidad, vamos muy bien. Pero, si estamos hablando de las personas que llegarán a ser, siento decirles que los padres no podemos determinar eso.

Hace años llegó una señora mayor a terapia y su queja era que su hijo anteponía a su esposa sobre la familia y a su madre. No recuerdo si logré morderme la lengua o no; probablemente no, pero de alguna manera traté de interponer la idea de que lo que hacía su hijo era lo adecuado. La señora respondió: “No lo crié para eso”. Qué difícil puede resultar para los padres de familia reconocer y aceptar que estamos “criando” a seres humanos que serán libres de expresar su ser en el mundo conforme ese ser se desarrolla. No puedo “hacer” hijos organizados, agradecidos, inteligentes, quietos, activos o con buen gusto; ni puedo “hacer” que crean o piensen lo que yo quiero que crean y piensen. Mis hijos son seres humanos independientes de mí.

Reitero que, en lo que se refiere a reglas de casa, costumbres familiares y comportamiento en general, claro que puedo y debo poner límites y mantener orden en la familia. Pero eso no implica determinar la manera de ser de mis hijos. O, ¿acaso tú crees todo lo que creen tus papás? ¿Tienes la misma manera de hacer las cosas que ellos? ¿Cuánto te quejas de lo que sientes que tus papás intentaron imponerte? ¿Has cumplido con lo que piensas que tus papás esperaban de ti?

La libertad asusta. Si la propia nos pone a temblar, la de nuestros hijos a veces preferimos ni siquiera reconocerla. Durante la vida podemos, poco a poco, enseñarnos el valor de la libertad y enseñar a nuestros hijos a apreciarla y vivirla también. La libertad NO es hacer lo que me da la gana cuando me da la gana. Implica responsabilidad, la capacidad de tomar decisiones responsables. ¿Puedes? ¿Eres capaz de permitir a tus hijos hacer lo mismo? Y sí, es tema para terapia.

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