
El jueves 7 de mayo, bajo la batuta de Mario Delgado, los 32 secretarios de educación de los estados acordaron, por unanimidad y a mano alzada, recortar el calendario escolar, y cuatro días después, los mismos personajes echaron para atrás la votación anterior, en lo que fue un verdadero sainete. Acudo al diccionario. Sainete: pieza dramática jocosa en un acto, de carácter popular. Los representantes estatales sólo levantaron la mano, sin aprovechar la ocasión para proponer mejoras a la infraestructura educativa.
Es difícil pensar que Delgado haya decidido por sí mismo el recorte referido, pero debió asimilar el costo político del mismo, que reafirma las pésimas decisiones del gobierno federal, que siguen mermando su, ya de por sí, escasa credibilidad. El argumento del calor es insostenible, pues al revisar los datos históricos vemos que en 1966 se registraron temperaturas de 52.5 grados centígrados en San Luis Río Colorado, Sonora; en 1990, de 50.5 en Monclova; en 1998, de 45 en Apodaca, Nuevo León; y de 50.2 en 2017 en Huejutla, Hidalgo.


