Cada 21 de enero se celebra el Día Internacional del Abrazo, una fecha que nació con el objetivo de recordarnos la importancia de la calidez humana en un mundo cada vez más digitalizado. Más allá del afecto, la ciencia ha demostrado que este contacto físico, considerado básico, es una herramienta poderosa para nuestra salud integral.
Abrazar no es solo una muestra de cariño; es una respuesta biológica necesaria. Al hacerlo, el cuerpo libera oxitocina, conocida como la “hormona del amor”, mientras reduce los niveles de cortisol, la hormona responsable del estrés.
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Este intercambio de energía no solo fortalece los vínculos emocionales, sino que actúa como un ‘bálsamo natural’ para el sistema nervioso.
