
San Francisco, California. A casi tres mil kilómetros de Saltillo, Leonardo Guerrero acepta conversar sobre una trayectoria construida entre líneas de producción, proyectos industriales y operaciones manufactureras que comenzó en Coahuila y terminó llevándolo al corazón tecnológico del mundo: Silicon Valley.
Hoy forma parte del equipo directivo de Tesla y tiene bajo su responsabilidad doce operaciones ubicadas en distintas partes del mundo. Sin embargo, accede a esta entrevista con una condición implícita: que la historia no se cuente como una celebración personal.
No le interesa presumir cargos, tampoco construir una imagen de éxito inalcanzable; lo que le interesa es algo mucho más simple: “Que algún joven que hoy estudia en Saltillo, Ramos Arizpe, Monclova, Piedras Negras o cualquier rincón de Coahuila entienda que los sueños profesionales más ambiciosos no están reservados para otros, que Silicon Valley no es un lugar exclusivo para genios de película, ni para personas nacidas en circunstancias extraordinarias”.
Que el camino existe, y que, aunque exige trabajo, disciplina, preparación y algunas dosis de valentía, puede recorrerse.


