
En pleno 2025, México enfrenta una de las crisis sanitarias más complejas de los últimos años. Mientras las enfermedades crónicas no transmisibles (ENT) siguen dominando la carga de enfermedad y mortalidad, también se observa un alarmante repunte de padecimientos infecciosos que se creían controlados, como el sarampión, el dengue y la hepatitis A.
Además, la salud mental y los trastornos musculoesqueléticos han ganado terreno como desafíos urgentes, afectando la calidad de vida de millones de mexicanos.
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ENFERMEDADES CRÓNICAS: EL ENEMIGO SILENCIOSO
Las ENT representan más del 80% de las muertes en México. Entre las más frecuentes se encuentran:
Cardiopatías e hipertensión: Más de 17 millones de adultos mexicanos padecen hipertensión. Las enfermedades del corazón, especialmente los infartos, se mantienen como la principal causa de muerte.
Diabetes tipo 2: Afecta a casi el 18% de la población adulta. Además de su alta mortalidad, genera complicaciones como ceguera, insuficiencia renal y amputaciones.
Obesidad y sobrepeso: México continúa entre los países con más alta prevalencia de obesidad. El 70% de los adultos y casi 40% de los niños y adolescentes tienen exceso de peso.
Estas condiciones están ligadas al sedentarismo, una dieta rica en azúcares y grasas, y a la falta de acceso a servicios de salud preventiva.
CÁNCER: LA TERCERA CAUSA DE MUERTE
El cáncer es otra de las enfermedades que más aquejan a la población:
En 2023, se reportaron cerca de 92,000 muertes por tumores malignos, siendo el cáncer de mama, próstata y colon los más comunes.
El acceso limitado a tratamientos oncológicos y la detección tardía agravan el pronóstico de miles de pacientes.
SALUD MENTAL: LA OTRA PANDEMIA
En los últimos dos años, se ha observado un crecimiento acelerado de enfermedades mentales, especialmente:
• Ansiedad
• Depresión
• Trastornos relacionados con el estrés laboral o social
Expertos en salud advierten que estas condiciones ya se posicionan como una de las principales causas de incapacidad laboral, especialmente en jóvenes y adultos de mediana edad.
RESURGENCIAS INFECCIOSAS: SARAMPIÓN, DENGUE Y MÁS
México también enfrenta el resurgimiento de enfermedades infecciosas debido a bajas coberturas de vacunación, migración y cambio climático:
• Sarampión: Más de 3,000 casos se han registrado en 18 estados en lo que va de 2025. El gobierno amplió la vacunación hasta los 49 años para proteger a poblaciones vulnerables, como jornaleros migrantes.
• Dengue y hepatitis A: Han aumentado los brotes en regiones cálidas y rurales.
• Infecciones intestinales: En estados como Puebla, se reportó un incremento del 6.7%, con más de 12,500 casos registrados solo en los primeros meses del año.
PROBLEMAS MUSCULOESQUELÉTICOS Y RESPIRATORIOS
El aumento del sedentarismo y el envejecimiento de la población han incrementado los casos de:
Lumbalgia crónica y artrosis
Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y asma, agravadas por la contaminación ambiental
Estas condiciones son responsables de miles de incapacidades laborales y altos costos en servicios de salud.
DATOS CURIOSOS Y RELEVANTES
• México es uno de los países con más obesidad infantil del mundo: 4 de cada 10 niños y adolescentes presentan sobrepeso u obesidad.
• Solo el 25% de los menores consumen suficientes frutas y verduras.
• El brote de sarampión en 2025 puso en riesgo el estatus de México como país libre de la enfermedad.
• Un descenso del 1% en el índice de masa corporal (IMC) de la población adulta podría ahorrar más de 40 millones de dólares en costos médicos anuales.
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El estado de salud de los mexicanos en 2025 muestra un desequilibrio profundo entre la prevención y el tratamiento. Las enfermedades crónicas siguen en aumento, mientras que las infecciones resurgen en contextos de desigualdad y rezago sanitario. A esto se suman los impactos de la mala salud mental y de condiciones físicas como la obesidad y los problemas óseos.
Frente a este panorama, México necesita una política pública sólida en salud preventiva, más inversión en atención primaria y campañas educativas que promuevan estilos de vida saludables. De lo contrario, la carga económica y social de estas enfermedades seguirá aumentando, afectando generaciones futuras.


