
En marzo de 2002, México fue sede de una cumbre de la ONU en Monterrey sobre desarrollo y pobreza. Vicente Fox, entonces presidente, buscaba evitar un encuentro incómodo entre George W. Bush y Fidel Castro, en un contexto de alta tensión política.
Aconsejado por su canciller Jorge Castañeda, Fox telefoneó a Castro para pedirle que asistiera, diera su discurso temprano y se retirara antes de la cena oficial. La petición quedó inmortalizada en la frase que haría historia: “comes y te vas”.


