A pesar de la prohibición y sanciones anunciadas recientemente por el Gobierno del Estado, la venta clandestina de artículos pirotécnicos para las fiestas decembrinas se mantiene en algunas partes de Coahuila.
Es principalmente a través de las redes sociales como los vendedores que operan de manera encubierta, y otras veces casi abiertamente, promocionan sus explosivos, poniendo en juego la integridad física y la vida de la población.
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En diferentes plataformas digitales se encontró que este tipo de delincuentes han modificado sus estrategias de venta, a fin de que las autoridades correspondientes no los puedan ubicar.
Pero una buena parte siguen conservando sus mismas formas mercadeo subrepticio, para lo cual han convertido domicilios particulares en verdaderas bodegas, mientras otros optan por disfrazar sus productos con nombres que, por lo novedoso o para que pasen desapercibidos, resultan poco conocidos.
Destacan: “Camelia”, “Flash”, “Garra de tigre”, “Cara del diablo”, “Jarritos”, “Bombita”, “Bombón”, “R-15”, “Bazuca”, “Paloma jumbo”, “Toro loco”, “Gallo”, “Cebollón”, “Oruga”, “Mosaico” y oros menos peligrosos, como: “Candela”, “Chiflador de piso”, “Bola de humo y luz”, “Pino luminoso” y “Cohetón”.

