La etapa estudiantil es la oportunidad ideal para fortalecer hábitos que impactan en el rendimiento académico, el bienestar emocional y social de niñas, niños y adolescentes. Organismos internacionales y especialistas en educación coinciden en que pequeñas prácticas sostenidas pueden marcar una gran diferencia a lo largo del ciclo escolar.
1. Dormir bien: la base del aprendizaje
Dormir las horas necesarias mejora la concentración, la memoria y el desempeño académico. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señalan que un descanso adecuado es clave para el desarrollo cognitivo y la regulación emocional en edad escolar.

