Texto: Victoria Medina Cruz
Ilustración: Sofía Granados Riojas
Si creían que una subasta era aburrida, nunca han ido a la casa “Fragmentos”. Sus galas de venta al mejor postor son un verdadero espectáculo, nada que ver con las tediosas Christie’s y Sotheby’s. Para empezar, en sus fiestas de liquidación no había noches de cultura y las estrellas del evento tampoco eran las piezas de grandes maestros, sino unas muñecas: criaturas de porcelana viviente, piel traslúcida y ojos de cristal azul.
El curador de la galería, autonombrado El Partero, vestía de seda negra y una máscara de lobo que cubría su rostro perverso. En sus manos no había un catálogo con obras de Picasso, Da Vinci o Miguel Ángel, sino un set con herramientas de cirujano.

