
La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) 2025 expone un incremento preocupante en el consumo de alcohol en México, alcanzando al 73.7 por ciento de la población entre 12 y 65 años.
Este dato, presentado por el secretario de Salud, David Kershenobich, subraya una tendencia que afecta especialmente a las mujeres, cuyo consumo inicial subió del 62.6 por ciento al 69.3 por ciento en el mismo periodo. Mientras el consumo anual en adolescentes bajó al 17.8 por ciento, el consumo generalizado de alcohol persiste como una bomba de tiempo para la salud pública.
Coahuila ocupa el quinto lugar nacional, en hombres, con mayor consumo excesivo de alcohol, con 52 por ciento de personas que se exceden, es decir, que ingieren al menos cinco bebidas por ocasión, sea cerveza, vino, tequila o cualquier otra bebida alcohólica.
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Al considerar la prevalencia del consumo excesivo de alcohol en hombres y mujeres, el estado se ubica en sexto lugar nacional con 38.9 por ciento, contra el promedio nacional de 34.9 por ciento.
Ese consumo puede ser diario, semanal o mensual o de 7 a 11 veces por año. En el caso de las mujeres, ingerir cuatro bebidas o más por ocasión ya es considerado excesivo. Se advierte que la prevalencia de consumo y de consumo excesivo es mayor en los niveles socioeconómicos más elevados.
Respecto al consumo excesivo en menores de 10 a 17 años, Coahuila se ubicó en el lugar número 25, con un porcentaje de 5.1 por ciento por debajo del promedio nacional de 8.4 por ciento.
De acuerdo a la investigación Consumo de alcohol en población adolescente y adulta mexicana: análisis subnacional, Ensanut 2020-2024, del Instituto Nacional de Salud Pública, en Coahuila la prevalencia de consumo en población de 10 años y más es de 48.6%, por lo que ocupa a nivel nacional el lugar 14, un poco por arriba del promedio nacional que es 48.2 por ciento.
La investigación recomienda evaluar las leyes y reglamentos relacionados con la venta de bebidas embriagantes a nivel estatal y municipal para prevenir y reducir el consumo, como restringir la venta, promover medidas contra la conducción bajo los efectos del alcohol, facilitar el acceso a la detección y tratamiento oportuno por trastornos a causa del abuso.
La Encodat 2025, impulsada por el Instituto Nacional de Salud Pública, revela que 7 de cada 10 mexicanos han probado alcohol alguna vez, rompiendo mitos sobre su distribución demográfica. Entre las mujeres, el aumento es drástico, posicionando al alcohol como un problema no exclusivo de hombres o sectores marginados. Aunque los jóvenes muestran una ligera disminución en el consumo reciente, el incremento global preocupa por sus consecuencias sociales y médicas.
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El consumo excesivo de alcohol causa directamente más de 60 enfermedades, incluyendo cirrosis hepática, pancreatitis, alcoholismo, cáncer y daño neurológico. Actúa como factor de riesgo en otras 200 condiciones, como enfermedades cardiovasculares, accidentes viales, violencia, suicidios, tuberculosis y VIH.
En México, esto se traduce en 41 mil muertes anuales —112 al día—, equivalentes al 2.1 por ciento del PIB en gastos médicos, con 6 de las 10 principales causas de muerte ligadas al alcohol: corazón (24.2%), tumores (11.3%), hígado (4.9%), accidentes (4.8%), cerebrovasculares (4.4%) y homicidios (3.8%).
A pesar de estos números, problemas clave siguen sin abordarse adecuadamente. México carece de una Política Nacional sobre Consumo de Alcohol, permitiendo ventas sin restricciones de lugar, hora o publicidad.
Las enfermedades no transmisibles —hipertensión (1 de cada 4 mexicanos), obesidad (7 de cada 10), diabetes (1 de cada 10) y 150 mil cánceres anuales— se agravan por el alcohol, pero las intervenciones se centran en tratamientos complejos en lugar de prevención simple: eliminar el consumo. La falta de regulación deja vulnerable a la población, con costos familiares profundos y hospitalizaciones evitables que saturan el sistema de salud.