
DESANGELADO (también aplica a desolado). Se realizó la ceremonia con motivo de otro aniversario de la firma del Plan de Guadalupe –que creó el Ejército Constitucionalista y cada año se celebra en la Exhacienda de Guadalupe–, a la que asistió el gobernador Jiménez con su séquito de funcionarios y párele ahí: se contaban más funcionarios que pueblo. Y, al parecer, fue falla de la “mejora”, que no atendió al llamado de las lideresas, que ya no quieren mandar a su gente por un cartón de huevos y dos litros de leche.
De aquella ceremonia rimbombante de algunas décadas atrás, a la que, si bien es cierto, no asistía el Presidente de la República, pero al menos enviaba a un secretario de Estado, quedaron las migajas para reconocer en Carranza al sepulturero de la dictadura.


