
No hay manera de agradecerle a usted como lector, todos sus comentarios. Tal vez y sólo tal vez, un sencillo y efectivo: gracias. Así de sencillo y así de complicado. Muchas ollas en la lumbre. Muchos temas por explorar. Mucho por atender y entender con respecto a ese inasible Dios. Usted como lector me ha pedido seguir escribiendo sobre varios temas o aristas en los cuales su servidor ha caminado. Uno de ellos, los alimentos puros e impuros. Los animales puros e impuros. La cuestión de la salud en la Biblia. El seguir compartiendo el conocimiento o la fe de la Virgen María, la madre de Jesucristo. En fin, hartos temas por explorar, reflexionar y seguir adelante en esto.
Avanzamos en uno de ellos: ¿Usted ha probado carne de pato, de ganso, de un animal extraño llamado pelicano? Hoy dichos animales tan de moda por esa farándula llamada Mundialito de soccer. Le tengo malas noticias estimado lector: usted no va a entrar en el reino de Dios ni en su paraíso (lo que eso signifique hoy, usted lo sabe a mí ni fu ni fa. No creo en el infierno y tampoco en el paraíso, por eso jamás estoy decepcionado) por haber comido pato, ganso, pelicano y este tipo de aves acuáticas. O terrestres. Es decir, este tipo de ¿aves, mamíferos, pájaros…? Caray, no soy zoólogo, me hace falta mucha cultura y conocimiento, puf.


