
Un simple incidente ocurrido en una pizzería de Saltillo ha desatado un intenso debate en redes sociales sobre la obligación moral de ayudar a los niños en situación de calle y el riesgo de fomentar la explotación infantil. El detonante fue el testimonio de una mujer que criticó la insistencia de un menor vendedor de dulces por “invadir su espacio personal”.


