
Durante más de una década, Michael Phelps dominó la natación mundial con una autoridad que parecía imposible de igualar. Con 23 medallas de oro olímpicas y 28 preseas en total, el estadounidense se convirtió en una leyenda viva del deporte entre los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y Río 2016. Sin embargo, detrás de los récords y los triunfos, existía una realidad menos visible: la presión constante que terminó impactando profundamente su salud mental.
Hoy, a los 40 años y retirado de la alta competición, el exnadador reflexiona sobre su carrera desde una perspectiva distinta. En una entrevista reciente, reconoció que durante años se veía a sí mismo únicamente como un atleta obsesionado con ganar, una identidad que lo llevó a desconectarse emocionalmente de su propia vida.


