
A donde voltea la Presidenta, ve crisis, y no le ha quedado de otra que enfrentarla agachada debido a que su antecesor así le dejó el changarro, y no le queda de otra que aguantar callada, y agarrar la punta del hilo y tratar de medio seguir adelante, puesto que no tiene cara de reclamarle, ya que en esas condiciones recibió y aceptó la herencia presidencial, y ni modo, tiene que apechugar pagando el costo de ser la Presidenta, -con a-, más la problemática de los asuntos inherentes su Mandato, que le “roban” el sueño.


