
En una Copa Mundial donde las figuras suelen ser estrellas consolidadas y jugadores de élite, un nombre inesperado se abrió paso entre las tendencias globales. Se trata de Tim Payne, defensa de la selección de Nueva Zelanda, quien en cuestión de días se transformó en uno de los fenómenos digitales más sorprendentes del torneo.
Hasta antes del arranque de la justa mundialista, Payne mantenía una presencia discreta en redes sociales. Su cuenta de Instagram apenas reunía alrededor de 4 mil 700 seguidores, una cifra modesta para cualquier futbolista profesional que participa en una competencia internacional.


