
En la historia reciente de la violencia en México, pocos episodios han dejado una huella tan profunda como la tragedia ocurrida entre el 18 y el 20 de marzo de 2011 en Allende, donde comandos criminales sembraron terror durante varios días. La orden, según investigaciones judiciales, habría sido emitida por Miguel Ángel Treviño Morales, conocido como “El Z-40”, uno de los líderes más temidos de Los Zetas.
El objetivo inicial era castigar una traición interna dentro del grupo criminal, luego de que tres operadores desertaran con millones de dólares hacia Estados Unidos. Sin embargo, la represalia escaló hasta convertirse en una operación de terror que incluyó secuestros masivos, asesinatos, desapariciones y la destrucción de viviendas completas.
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Más de una década después, el caso vuelve a cobrar relevancia debido a procesos judiciales en cortes estadounidenses, donde autoridades buscan demostrar la responsabilidad directa del líder criminal y evidenciar la magnitud de la violencia ejercida contra civiles.
TRES DÍAS DE TERROR Y SILENCIO
En marzo de 2011, Allende dejó de ser un municipio tranquilo del norte de Coahuila para convertirse en escenario de una operación criminal coordinada. Testimonios señalan que camionetas sin placas recorrieron las calles mientras hombres armados ingresaban a domicilios con listas de nombres.
Familias enteras fueron sacadas de sus casas. Algunas viviendas fueron incendiadas o demolidas con maquinaria pesada para eliminar cualquier evidencia. El mensaje era claro: castigar a quienes consideraban traidores y sembrar miedo en la población.
En tiempo real, lo ocurrido no se reportó como una masacre. Se habló de hechos aislados, mientras el miedo paralizaba a la comunidad. Muchas víctimas fueron denunciadas como desaparecidas años después, cuando las condiciones permitieron hablar.
INVESTIGACIONES QUE RECONSTRUYEN LA VERDAD
Con el paso del tiempo, expedientes judiciales y testimonios permitieron dimensionar lo sucedido. Informes oficiales documentaron decenas de desapariciones y asesinatos, aunque organizaciones civiles estiman que el número real de víctimas podría ser mucho mayor.
El caso también fue retomado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que busca comprobar la peligrosidad del narcotráfico y justificar medidas especiales de seguridad contra líderes criminales detenidos, como restricciones de visitas o condiciones de reclusión más estrictas.
Las investigaciones estadounidenses han permitido reconstruir la cadena de mando y el alcance de las órdenes criminales, aportando elementos que no lograron consolidarse en procesos judiciales mexicanos durante años.
300 MUERTOS
El número exacto de víctimas de la Masacre de Allende (2011) sigue siendo incierto debido a la falta de registros oficiales precisos y la naturaleza del crimen. Sin embargo, existen tres cifras principales según la fuente consultada:
• Cifra Oficial (CNDH): La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) reconoció oficialmente 38 víctimas de desaparición forzada en su recomendación 10VG/2018.
• Investigaciones Estatales: El Gobierno de Coahuila ha tenido registros que varían entre 28 y 70 personas desaparecidas o asesinadas directamente durante los eventos de marzo de 2011.
• Cifra Estimada por Testigos y Periodistas: Reportes periodísticos de medios como ProPublica y testimonios en juicios en Estados Unidos estiman que la cifra real podría ascender a 300 personas, incluyendo familias enteras y trabajadores que no estaban vinculados al conflicto
UNA HERIDA ABIERTA EN LA MEMORIA COLECTIVA
La tragedia de Allende no solo representa un episodio de violencia extrema, sino también un ejemplo de cómo el miedo y el silencio pueden ocultar crímenes masivos durante largo tiempo. La normalización de la violencia en el contexto de la guerra contra el narcotráfico contribuyó a que el caso tardara años en dimensionarse públicamente.
Para muchas familias, la búsqueda de justicia continúa. La ausencia de restos y la incertidumbre sobre el destino de sus seres queridos mantienen abierta una herida que aún no cicatriza.
Hoy, el nombre de Allende permanece asociado a una de las masacres más devastadoras en México, un recordatorio del impacto humano que deja el crimen organizado cuando el terror se convierte en estrategia.
¿QUIÉN ES MIGUEL ÁNGEL TREVIÑO, EL LÍDER DE LOS ZETAS?
Z-40 fue uno de los primeros en desertar y unirse al brazo de seguridad del Cártel del Golfo, Los Zetas. Cuando el comandante de Los Zetas en ese momento, Arturo Guzmán Decena, murió en 2002, empezó a ascender a través de las filas.
En julio de 2012, Los Zetas presuntamente se dividieron en dos facciones, una encabezada por él, Z-40, y la otra por Heriberto Lazcano, alias “Z3”. Los capos se acusaron mutuamente de traición y se vieron envueltos en una violenta lucha por el poder. En octubre de 2012, fuerzas de seguridad mexicanas informaron que dispararon y mataron a Z3, dejándolo como el comandante de mayor rango de Los Zetas. Ese mismo mes, un grupo escindido de Los Zetas integrado por opositores de él, anunciaron la formación de un nuevo grupo: los Legionarios, con el propósito expreso de hacer la guerra contra él y su organización.
Treviño trabajó para consolidar su control sobre Los Zetas. No obstante, fue capturado en julio de 2013 en Anáhuac, un pueblo al suroccidente de Nuevo Laredo.
Actividades criminales
Cerca de 2007, fue enviado a Veracruz luego de la muerte de un miembro de alto rango del grupo. Tomó el control de ese corredor de tráfico de drogas, y al mismo tiempo se hizo cargo de otras industrias ilícitas como el comercio de CD y DVD pirateados y el tráfico de personas.
Varios de sus familiares se involucraron también en la vida criminal Su hermano y su tío lavaron dinero para Los Zetas en Estados Unidos, usando una compañía de cría de caballos como empresa fachada. Fueron capturados en una redada en Estados Unidos en 2012.
En 2021, una nueva serie de Netflix, “Somos.”, arrojó nuevas luces sobre la masacre de Allende, ocurrida en 2011 em Coahuila, en la que resultaron hasta 300 personas muertes, y al parecer fue ordenada por Z-40 y su hermano, Alejandro “Omar” Treviño Morales, alias “Z-42”.
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DATOS CURIOSOS
• La masacre de Allende es considerada uno de los episodios más violentos en Coahuila durante la llamada guerra contra el narcotráfico.
• Investigaciones incluyeron análisis forense, testimonios protegidos y expedientes judiciales binacionales.
• Algunos casos se reconstruyeron años después gracias a procesos en tribunales de Estados Unidos.


