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sábado, febrero 14, 2026

La Lealtad

En el corazón del Centro Histórico participé, en representación de la Cámara de Diputados, en la conmemoración de la Marcha de la Lealtad. Ahí, donde la historia de México se siente cercana y viva, recordamos que nuestro pasado no es un episodio lejano, sino una responsabilidad que nos alcanza todos los días. Frente a Palacio Nacional, el paso firme del Heroico Colegio Militar nos remitió a aquel 9 de febrero de 1913, cuando los cadetes escoltaron al presidente Francisco I. Madero en uno de los momentos más difíciles de nuestra vida republicana.

A las puertas de la Decena Trágica, cuando la legalidad estaba bajo amenaza, la lealtad no fue discurso: fue convicción y acción. Permanecer del lado del orden constitucional implicó asumir costos y riesgos. Ese ejemplo sigue llamándonos a la responsabilidad.

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Por eso afirmo que ser leales a México hoy significa actuar con responsabilidad pública. Es fortalecer el Estado de derecho, consolidar la paz y garantizar que la ley proteja a todas y todos, sin excepciones. Es también asegurar el acceso a la salud, defender nuestras libertades y preservar instituciones que brinden certeza y estabilidad a la vida democrática.

Como Presidenta de la Cámara de Diputados, estoy convencida de que la lealtad a la República exige respetar la división de poderes. El equilibrio institucional no es obstáculo; es garantía. Nuestra Constitución debe ser un acuerdo incluyente, un campo de acción común que represente también a quien piensa distinto. La lealtad no es unanimidad; es compromiso con las reglas democráticas.

En el marco de esa lealtad a la patria, tenemos el reto de lograr congruencia entre lo que dice nuestra Constitución y la realidad que viven las familias mexicanas. Debemos ser un país en donde nuestra Constitución realmente le sirva a la gente, que se traduzca en bienestar tangible y en oportunidades concretas.

Que cumpla en los hechos lo que pregona en la palabra: la protección de la salud; el derecho a la educación; una vivienda digna y adecuada; y el derecho a un trabajo digno y socialmente útil, con la posibilidad real de construir un patrimonio. Sólo así nuestra Constitución dejará de ser una aspiración escrita para convertirse en una experiencia cotidiana de justicia y desarrollo.

El Poder Legislativo tiene una responsabilidad histórica: cuidar el pacto constitucional que nos une. Defender la vigencia de nuestra Ley Fundamental implica proteger la pluralidad, garantizar elecciones íntegras y procesar cualquier reforma con respeto a los contrapesos que sostienen nuestra democracia.

La Marcha de la Lealtad nos recuerda que las instituciones no se sostienen solas; dependen de la ética y la congruencia de quienes las integramos. Reafirmar mi lealtad a México es reafirmar mi compromiso con la unidad, la responsabilidad y el respeto pleno a la Constitución.

Con democracia, división de poderes y soberanía, seguiremos construyendo el país que las y los mexicanos merecen.

*Presidenta de la Cámara de Diputados

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