
Bajo una lluvia constante que condicionó cada jugada, el duelo entre Eagles de Filadelfia y Bills de Buffalo se resolvió por detalles, defensa y resistencia. Lo que se perfilaba como una prueba entre contendientes terminó convertido en un partido trabado, con ejecuciones limitadas por el clima y un cierre que se definió en la última jugada. Filadelfia sostuvo la ventaja y se llevó el triunfo 13-12 el 28 de diciembre.
El inicio favoreció a los Eagles de Filadelfia, que lograron establecer ritmo en la primera mitad pese a las condiciones. Jalen Hurts conectó pases cortos en momentos oportunos, Saquon Barkley aportó avances puntuales por tierra y AJ Brown ayudó a mover las cadenas. Esa combinación permitió a Filadelfia tomar ventaja de 13-0 antes del descanso, mientras Buffalo batallaba para sostener ofensivas largas.
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Tras el medio tiempo, el desarrollo cambió por completo. La ofensiva local quedó neutralizada: apenas un primer down y 17 yardas totales en toda la segunda mitad. El control del balón pasó a los Bills de Buffalo, que comenzaron a acercarse con paciencia, conscientes de que cualquier error sería decisivo en un partido tan cerrado.


